sábado, 30 de noviembre de 2013

✝ Capítulo 3: Unidas ✝

Mis pasos se detuvieron ante una pequeña casa. «Debe ser aquí, venga Isabella, sé valiente, entra.» Golpeé la puerta negra que daba entrada a la casa. Se escucharon pasos tras la puerta, escuché cómo la llave se introducía en la cerradura; en unos instantes tenía ante mí un rostro muy familiar.
-¿Isabella?
Sus ojos azules estaban fijos en mí, como si creyese que no era más que un espejismo. Una lágrima de emoción descendió por su mejilla.
-Jane.
Abrazé con todas mis fuerzas a mi amiga, hacía meses que no hablaba con ella. 
-¿Jane qué ocurre?
La voz de Shana resonó en mis oidos.
-¡Bella! ¡Cheslea ven aquí, corre!
Una chica rubia apareció.
-¡¿Isabella?!
El abrazo no tardó en llegar, hacía mucho tiempo que no estabamos las cuatro juntas. 
Shana me guió hasta el salón de la casa.
-¿A qué debemos tu visita?
-Es un poco largo de contar...
-Tenemos tiempo.
-Como sabéis siempre he querido viajar, conocer mundo, pero la universidad me retenía. Hace unas semanas, cuando Chelsea dijo que se iba de España me derrumbé. Nunca he sido aceptada, por nadie, si ella se iba me quedaría sola para siempre. No quería pasar más tiempo allí, sufriendo las miradas de desprecio de mis compañeros, encerrada en casa sin nada qué hacer ni nadie con quién hablar. Me llevó poco tiempo tomar la decisión, voy a estudiar aquí, en Londres. Empezaré de nuevo, intentaré ser más sociable. Y, si me lo permitís, me gustaría...
-¿Vivir con nosotras? No tienes que preguntarlo, sabes que la respuesta es sí.-Contestó Jane, esa chica era increíble, podía saber lo que ibas a decir incluso antes de que lo pensaras.
-De hecho, todavía queda una habitación libre.
-No se hable más, Bella, vas a vivir aquí. Esta misma tarde iremos a comprar todo lo necesario para esa habitación. Recorreremos todas las tiendas de Londres. 
-Chicas, será mejor que lo hagáis sin mí.
-¿Y eso?
-Tengo una cosa que hacer.
Escuché cómo se abría y cerraba la puerta de entrada.
-¡Llegué!
Una chica algo menor que nosotras, de ojos marrones y cabello castaño entró en la sala.
-Oh, hola. Soy Aileen.-Dijo sonriendo.
-Yo soy Chelsea.
-Shana me dijo que venías, me alegro de conocerte.-Giró su cabeza y me miró.- ¿Y tú eres...?
-Isabella, encantada.
-Ha habido un pequeño cambio de planes, Isabella también vivirá con nosotras.
-Pues bienvenidas. 


♔♔♔♔♔

-Chels, ¿segura de que no quieres venir?
-Sí.
-Oye, ¿qué es eso que tienes que hacer?
Suspiré.
-Tengo que hablar con alguien.
-¿Alguien que puede saber algo de tí?
-Eso espero, entonctré esta dirección entre los papeles de mi adopción.
Le mostré a Jane un viejo papel algo arrugado, en él habían escrito una dirección en tinta azul.
-Pero eso está en...
-Irlanda.
-¿Pensabas ir a Irlanda sin aviasrnos?
-Mañana estaré aquí, por favor, no digas nada. Shana querrá avisar a mis padres, ellos se preocuparían, y no quiero que pase eso.
-Sabes que siempre guardo los secretos.-Me abrazó.-Hasta mañana. 
Jane desapareció por la puerta, junto a las demás chicas. El silencio inundó la casa. 
-Allá voy Irlanda.-Dije suspirando, cogí la maleta y abandoné la casa.
Caminaba sola por las pobladas calles londinenses, pararía a tomar un café antes de ir al aeropuerto. Comenzé a pensar en mi vida, todo lo que había pasado desde que era pequeña. No tenía muchos recuerdos de mis primeros años, el primer recuerdo que tengo es de cuando tenía seis años. Estaba en mi casa, durmiendo, me despertó el sonido del viento. Al abrir la ventana vi que nevaba, la alegría inundó mi cuerpo, desperté a mis padres y salimos a jugar con la nieve. Después venían los recuerdos del colegio: el primer día, la primera amiga, el primer juego, el primer libro...Jane, la conocí en mi primer año de colegio. Yo estaba sola, entre todos los chicos y chicas que serían mis compañeros. No sabía qué hacer, pero una chica se acercó a mí. «Hola, soy Jane, ¿juegas conmigo?» Desde ese momento fuimos inseparables. El instituto: el primer amor, los primeros granos, las primeras peleas, nuevos amigos, nuevos compañeros... «The story of my life, I take her home, I drive all night to keep her warm and time, is frozen...»  Y por último aquel terrible día en el que descubrí la mentira. «The story of my life, I give her hope...»  Las lágrimas comenzaron a recorrer mi rostro. No, no podía llorar en plena calle.  «Para Chelsea, para. No hagas esto aquí.» «Al final alguien te verá, te preguntará por qué lloras, y morirás de verguenza. Para estúpida Chelsea, para.» 
-Perdona, ¿estás bien?
-No.-Contesté con un hilo de voz, miraba al suelo para que no me viesen llorar. Pero era demasiado tarde.
-Alomejor puedo ayudarte, si quieres contarme que te pasa...
-Es una larga historia, déjalo.-Me sonaba esa voz, pero no terminaba de reconocerla. Tenía ganas de mirarle, saber quién era, pero no quería que me viese llorando.
-Tengo tiempo, podemos pasar a aquel local y me lo dices, si quieres. 
¿Ir a un bar con un desconocido al que ni siquiera había mirado? 
-Está bien.-Respondí.
«¿Qué haces idiota? ¿Vas a irte con un desconocido? ¿Y si te pasa algo? Bueno, al menos mirále la cara a ver quién es.» No me atrevía a levantar la cabeza, asiqué miré los pies del chico y seguí sus pasos. Sus deportivas eran iguales a las que suele llevar uno de mis ídolos, eso me hizo sonreír. Vi cómo se paraban sus pies y dejé de caminar. 
Escuché el sonido de una puerta abriéndose y volví a seguir los pasos del chico. Sus pies caminaron por el suelo de madera del local, hasta una mesa, también de madera. Vi una silla a mi lado, me senté. Supuse que él habría hecho lo mismo.
-No sé si me conoces o no, y aunque no te conozco de nada odio que la gente esté mal. Sea cual sea tu problema seguro que tiene solución. Asique deja de mirar al suelo intentando fingir que no lloras, miráme a los ojos, hablemos de lo que te sucede e intentaré ayudarte. ¿Aceptas? 
-Acepto.-Contesté alzando mi mirada.
Mi corazón se aceleró, mis nervios se dispararon, mi mente quedó en blanco y volví a llorar, otra vez.
-¿Qué ocurre por qué lloras?
-Niall.-Susurré.
-Asique me conoces.
-Es dificíl no conocer a uno de tus ídolos.-Sonreí.
-Directioner, eh. 
-Sí.
-¿Quieres un autógrafo? ¿Una foto? Puedes gritar si quieres, sé que es impactante ver tanta belleza.
Reí, no podía creer que él estuviera hablando conmigo.
-Volviendo a nuestra anterior conversación, ¿qué te ocurría?
-¿Estás preparado para una historia?
-Sí, creo que sí.
-Hace unas semanas estaba buscando unos documentos para la universidad, estudio filología hispánica, y accidentalmente abrí un cajón. Un sobre se deslizó y cayó al suelo, como soy bastante curiosa lo abrí. Y comenzé a leer lo que había dentro, eran...los documentos de mi adopción.
Miré a Niall, esperaba que dijera algo pero simplemente se quedo ahí, en silencio, esperando a que continuara hablando. No sabía si hacía bien al contárselo, seguro que le estaba aburriendo y, además, ¿por qué iba a importarle mi vida a él? Alomejor le estaba forzando a escucharme.
-Niall, si no quieres, pararé de hablar. No hace falta que escuches esto.-El sólo me miró y negó. Entendí que quería saberlo todo.
Suspiré.
-Mi madre me preguntó que me pasaba. Yo le contesté mal, le dije que no tenía derecho a llamarme "hija". Cuando le conté que sabía que era adoptada vi el miedo en su mirada, al final tomé una decisión. Pensé que lo mejor era alejarme una temporada de ellos, y de mi ciudad. Vine aquí porque mis amigas estudian aquí, pasaré un tiempo con ellas. Entre los papeles encontré esto.-Le enseñé el papel con la dirección.- Iba a coger un avión a Irlanda para visitar a quienquiera que viva ahí, pueden saber algo sobre mis verdaderos padres. 
-Asique...¿eres española?
Reí.
-Mi madre  adoptiva es española, mi padre adoptivo es inglés. Pero, en realidad no sé de dónde soy, ya que no conozco a mis verdaderos padres.
-Irlanda es un lugar muy grande, te costará encontrar esa casa. Sólo pone la calle y el número, ¿sabes qué ciudad es?
-No, pero en los documentos de mi adopción había un nombre...Greystones.
-Es una ciudad irlandesa, del condado de Wicklow, ¿quieres ir allí?
-Me gustaría, pero ya he perdido el avión.
-En unas semanas iré a Irlanda, para pasar la Navidad con mi familia. Si eres capaz de esperar un poco más, puedes venir conmigo.
-Esperaré.-Miré el reloj, debería volver a casa antes que las chicas. Así evitaría las preguntas sobre dónde había ido.-Muchas gracias por todo Niall, estoy encantada de haberte conocido.
Me levanté de la silla y él hizo lo mismo.
-Puedes pedirme ayuda siempre que quieras.
-¿Puedo...?
-No preguntes.
Le abrazé, y fue la mejor sensación que había tenido. En sus brazos me sentí segura y feliz por unos instantes. 
-Adiós Niall.
-Hasta pronto eh...
-Chelsea.
Sonrió.
-Hasta pronto Chelsea.
Abandoné el local y tomé la calle que me llevaría de vuelta a mi nueva casa. 
-¡Mierda! No le he dado mi número, ni le he pedido el suyo. 
Volví corriendo a la cafetería, pero él se había ido. 

♔♔♔♔♔

Salí de la cafetería después que ella, no entendía por qué pero me sentía mejor que nunca. Tal vez era porque acababa de ayudar a alguien, pensé en ella y en que la ayudaría a encontrar a sus padres.
-¡Mierda! Niall, eres idiota, no le has dado tú número.-Me dije a mí mismo.


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